El Instituto de Tecnología Química (ITQ CSIC-UPV) acoge la reunión final del proyecto europeo SUPERVAL

30/10/2026

El Instituto de Tecnología Química (ITQ CSIC-UPV) ha acogido la reunión final del proyecto SUPERVAL, celebrada los días 28 y 29 de octubre de 2026, y la cual ha reunido a los participantes del proyecto europeo con el objetivo de revisar los avances alcanzados en las distintas líneas de trabajo y evaluar el grado de cumplimiento de los objetivos establecidos.

Durante la primera jornada se presentaron los resultados relacionados con la separación de gases, la fotoelectrólisis de CO₂ y agua, la optimización de ánodos, las células solares de perovskita y la hidrogenación fotocatalítica de N₂ y NOx para la producción de amoníaco. La segunda parte de la reunión se centró en la integración de dispositivos, la validación del rendimiento de la tecnología SUPERVAL y la evaluación de su viabilidad.

En el segundo día de la reunión se abordaron las actividades de difusión, comunicación y explotación de los resultados, la gestión del proyecto y las actividades de cartera. La agenda también incluyó una revisión del cumplimiento de los objetivos e hitos, el análisis de las evaluaciones anteriores y la coordinación de los entregables finales y de la planificación de los informes para la evaluación final. Las sesiones de preguntas y respuestas y los espacios de encuentro favorecieron el intercambio de ideas y la coordinación entre los equipos.

En la reunión participaron representantes de las instituciones y organizaciones participantes en el proyecto como el ICIQ, ORS, TU/e, INSTM/UniME, Jülich, el ITQ (CSIC-UPV), VARESER y LCA, con la participación de JR Galán-Mascarós, Santiago Capelo, Veronica Costantino, Ghazaleh Abdolhosseini, Yuzhe Liu, Josep Albero, Laura González, Martí Rufí, Arnau Jordà y Laura López.

 

 

SUPERVAL

El proyecto SUPERVAL centra su investigación en la valorización de residuos industriales para producir productos químicos de alto valor añadido, como el ácido fórmico y el amoniaco. Además, SUPERVAL busca separar gases de combustión de industria pesada (principalmente, nitrógeno, dióxido de carbono y agua). El objetivo principal del grupo HG Energy en este proyecto es desarrollar fotocatalizadores capaces de producir amoníaco a partir de nitrógeno, hidrógeno y luz solar, utilizando exclusivamente materiales declarados no críticos por la UE para, posteriormente, desarrollar un fotoreactor a escala.

Entre sus aplicaciones principales se incluyen la producción sostenible de productos químicos básicos como el amoniaco y el ácido fórmico, que son esenciales en la industria química y el transporte. También se busca disminuir la dependencia de los combustibles fósiles mediante tecnologías más sostenibles y menos dañinas para el medio ambiente.

El Instituto de Tecnología Química (ITQ CSIC-UPV) renueva su equipo directivo con Antonio Leyva, Alexandra Velty, Cristina Martínez y Pablo P. Boix

23/10/2026

El investigador Antonio Leyva asume la dirección del Instituto de Tecnología Química (ITQ CSIC-UPV). El equipo directivo lo completan la investigadora Alexandra Velty, como vicedirectora primera, la investigadora Cristina Martínez, como vicedirectora científica, y el investigador Pablo P. Boix, como vicedirector técnico. Leyva toma el relevo a José Manuel Serra, quien ha estado al frente del centro de investigación durante los últimos cuatro años.

La estrategia científica del nuevo equipo directivo sitúa la excelencia científica como eje del funcionamiento del instituto y de la toma de decisiones. Para ello, se fomentará la colaboración entre los distintos grupos de investigación, con el fin de favorecer el intercambio de conocimiento, optimizar el uso de los recursos disponibles y reforzar la capacidad científica del centro. Asimismo, se promoverá la igualdad de oportunidades y se impulsará una mayor presencia de mujeres en puestos de liderazgo y responsabilidad.

Entre las líneas de actuación también se contempla el establecimiento de criterios mínimos de calidad y productividad científica para las tesis doctorales, así como el seguimiento del cumplimiento de las obligaciones laborales. Estas medidas tienen como objetivo garantizar unas condiciones de trabajo adecuadas y unos resultados científicos alineados con los objetivos de excelencia del instituto.

Antonio Leyva – director

Antonio Leyva-Pérez nació y se crió en Sevilla (España). Estudió Química en la Universidad de Valencia y realizó su doctorado en catálisis heterogénea en la UPV (Premio Especial en 2006). Tras una breve estancia en el M.I.T. trabajando en organometálicos, realizó estudios posdoctorales en el Departamento de Química de la Universidad de Cambridge, donde trabajó en la síntesis total de los complejos productos naturales ácido isobongregico y epyriculol. En 2008, regresó al ITQ y, tras obtener un puesto permanente de investigador distinguido y un puesto de investigador titular, comenzó a trabajar de forma independiente. Desde 2023, es investigador científico del CSIC.

Alexandra Velty – vicedirectora primera

Alexandra Velty es doctora por la UPV y desarrolla su actividad científica en el ITQ (CSIC-UPV) desde 2003. Su investigación se centra en catálisis heterogénea y en el desarrollo de procesos químicos sostenibles orientados a la química circular y la descarbonización, incluyendo la valorización de biomasa, la conversión de CO₂ y el desarrollo y evaluación de materiales catalíticos multifuncionales y multicomponentes. Es autora de cerca de 40 publicaciones científicas y coinventora de 12 patentes, y ha participado en numerosos proyectos de investigación y transferencia tecnológica. En 2024 fue reconocida como Spanish National Champion del Frontiers Planet Prize por su trabajo sobre catalizadores sólidos avanzados para la conversión de CO₂ en productos químicos y combustibles. Su trayectoria combina la actividad investigadora con una amplia experiencia en gestión científico-técnica e instrumentación avanzada en el ITQ (CSIC-UPV).

María Cristina Martínez Sánchez – vicedirectora científica

Cristina Martínez es investigadora científica con una trayectoria consolidada en catálisis heterogénea y desarrollo de materiales avanzados para procesos industriales, con especial foco en sostenibilidad y transición energética. Cuenta con 5 sexenios de investigación y 1 sexenio de transferencia, es co-autora de 72 publicaciones en revistas de alto impacto, ha participado en 23 proyectos de investigación competitivos, en 8 de ellos como investigadora principal. A lo largo de su carrera ha colaborado activamente con empresas internacionales líderes en el sector (Shell, BP, ExxonMobil, BASF, Repsol, Saudi Aramco, IFF, TotalEnergies), y es co-inventora de 22 patentes, varias de ellas transferidas para su explotación industrial. Desde octubre de 2024 es vice-directora científica del ITQ (CSIC-UPV), responsable del ámbito de excelencia científica y de transferencia.

Pablo P. Boix – vicedirector técnico

Pablo P. Boix es Investigador Científico del CSIC en el ITQ (CSIC-UPV), con más de 15 años de trayectoria en ciencia de materiales para optoelectrónica y fotovoltaica. Doctor en Nanociencia y Nanotecnología por la Universitat Jaume I, ha desarrollado su carrera en la Nanyang Technological University (Singapur), donde dirigió el equipo de células solares de perovskita de haluro metálico, en la industria (Dyesol, en Suiza) y en la Universitat de València como investigador Ramón y Cajal y CIDEGENT. Es autor de más de 130 publicaciones en revistas de referencia y coinventor de varias patentes. En el ITQ (CSIC-UPV) coordina el proyecto Horizon Europe HEPAFLEX y es IP de una ERC Consolidator Grant (PhoenixPV), entre otros proyectos autonómicos y estatales. Regularmente invitado a conferencias como Gordon Research Conferences, MRS y la ACS, ha organizado congresos internacionales como MatSus y evalúa propuestas para agencias estatales y europeas.

Antonio Leyva, nuevo director del Instituto de Tecnología Química (ITQ CSIC-UPV)

  • El nuevo equipo directivo lo completan las investigadoras Alexandra Velty y Cristina Martínez y el investigador Pablo P. Boix

 

21/10/2026

El investigador Antonio Leyva ha sido nombrado director Instituto de Tecnología Química (ITQ CSIC-UPV) y toma el relevo en la dirección del centro de investigación a José Manuel Serra, quien ha dirigido el ITQ (CSIC-UPV) los últimos cuatro años. El nuevo equipo directivo lo completan las investigadoras Alexandra Velty y Cristina Martínez y el investigador Pablo P. Boix.

La estrategia científica planteada por Antonio Leyva y su equipo directivo apuesta por la excelencia científica como base del funcionamiento del ITQ (CSIC-UPV) y de la toma de decisiones del centro. Para ello, se promoverá una colaboración efectiva y productiva entre los distintos grupos de investigación, con el objetivo de favorecer el intercambio de conocimiento, optimizar el uso de los recursos disponibles e incrementar la capacidad científica del centro. Asimismo, se impulsará la igualdad de oportunidades y una mayor presencia de mujeres en los puestos de liderazgo y de responsabilidad.

La estrategia también incluye el establecimiento de criterios mínimos de calidad y productividad científica para las tesis doctorales, así como el seguimiento del cumplimiento de las obligaciones laborales, con el fin de garantizar unas condiciones de trabajo adecuadas y unos resultados científicos acordes con los objetivos de excelencia del centro.

 

Antonio Leyva

Antonio Leyva-Pérez nació y se crió en Sevilla (España). Estudió Química en la Universidad de Valencia y realizó su doctorado en catálisis heterogénea en la Universidad Politécnica de Valencia (Premio Especial en 2006). Tras una breve estancia en el M.I.T. trabajando en organometálicos, realizó estudios posdoctorales en el Departamento de Química de la Universidad de Cambridge, donde trabajó en la síntesis total de los complejos productos naturales ácido isobongregico y epyriculol. En 2008, regresó al ITQ y, tras obtener un puesto permanente de investigador distinguido y un puesto de investigador titular, comenzó a trabajar de forma independiente. Desde 2023, es investigador científico.

Hallan una nueva vía para producir materias primas clave para la industria química de forma más sostenible

Un grupo de investigación del Instituto de Tecnología Química (ITQ), centro mixto del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Universitat Politècnica de València (UPV), ha desarrollado un nuevo catalizador, un material que acelera las reacciones químicas, para producir materias primas clave para la industria química de forma más sostenible. El catalizador se aplica en la hidroformilación, una de las reacciones más importantes de la industria química que transforma compuestos baratos y abundantes, llamados olefinas, en aldehídos, materias primas para fabricar miles de productos de uso cotidiano. Perfumes, aromas alimentarios, plásticos, detergentes y medicamentos se basan en estas moléculas. El trabajo se publica en la revista Nature.

La hidroformilación es una reacción química que transforma moléculas sencillas derivadas del petróleo o de plantas en otras más complejas y útiles. Lo hace añadiendo un átomo de carbono, junto con hidrógeno y oxígeno, para formar aldehídos, moléculas presentes de forma natural en muchos seres vivos y ampliamente utilizadas por la industria para fabricar plásticos, detergentes, perfumes y medicamentos. Para ayudar a este proceso se utilizan catalizadores, materiales cuya función es acelerar la reacción y dirigirla para que se formen los productos deseados sin consumirse. En la industria se emplean habitualmente catalizadores basados en metales como el rodio o el cobalto.

“La reacción fue descubierta en 1938 por el químico alemán Otto Roelen y, desde entonces, se ha convertido en uno de los procesos fundamentales de la industria química para producir aldehídos a partir de olefinas”, explica Avelino Corma, investigador ad honorem del CSIC en el ITQ. “En la actualidad, los procesos industriales basados en rodio emplean habitualmente catalizadores homogéneos y ligandos de tipo fosfina, que presentan importantes inconvenientes desde el punto de vista de la toxicidad y la recuperación del catalizador”, asegura Corma.

Más selectivo y sostenible

El hallazgo conseguido por su grupo de investigación en el ITQ supone un cambio de paradigma respecto al conocimiento establecido sobre la hidroformilación. En concreto, han conseguido estabilizar centros activos aislados de rodio en estado de oxidación en los canales de una zeolita tipo MFI: átomos individuales de rodio colocados dentro de los minúsculos canales de una zeolita (mineral con una estructura llena de poros y canales microscópicos) donde actúan como catalizadores para transformar moléculas en productos útiles. Este centro presenta una actividad y una selectividad hacia el aldehído muy superior a las de otros centros activos de rodio convencionales.

El equipo del ITQ ha demostrado también que es posible controlar la selectividad de la reacción bloqueando centros activos menos selectivos. “El bloqueo selectivo de centros permite favorecer la actividad del centro responsable de la elevada producción del aldehído lineal”, explica Patricia Concepción, investigadora del CSIC en el ITQ. Este mecanismo ofrece una herramienta adicional para ajustar el comportamiento del catalizador en función de las condiciones del proceso y de las características de la materia prima utilizada. En otras palabras, abre nuevas opciones para el diseño de catalizadores más selectivos y eficientes.

Alternativa a los catalizadores convencionales

Frente a los sistemas empleados actualmente, el nuevo catalizador presenta varias ventajas. Entre ellas destacan el uso de una cantidad reducida de rodio, la ausencia de ligandos tóxicos de fosfina, la posibilidad de recuperar y reutilizar el catalizador, una síntesis sencilla y potencialmente escalable y una elevada selectividad hacia el aldehído lineal. Otro aspecto relevante es que el proceso puede llevarse a cabo en condiciones suaves de reacción, en torno a 80 °C, y el catalizador mantiene su actividad y selectividad con un amplio rango de olefinas. Esta versatilidad resulta especialmente interesante para una futura aplicación industrial, ya que permite trabajar con diferentes materias primas para obtener distintos aldehídos de interés.

Además de Avelino Corma y Patricia Concepción, en el trabajo participan Reisel Millán y Minjie Zhao del ITQ; Laura Simonelli y Alina Skorynina, del Sincrotrón ALBA; y José Juan Calvino y Miguel López Haro, ambos de la Universidad de Cádiz.

 

Minjie Zhao, Reisel Millán, Alina Skorynina, Laura Simonelli, Miguel Lopez Haro, José Juan Calvino, Patricia Concepción & Avelino. Rh3+ stabilized in KRh@MFI catalyses regioselective hydroformylation. Nature (2026). https://doi.org/10.1038/s41586-026-11136-9

Los comités de igualdad del CSIC en la Comunitat Valenciana lanzan la 2ª edición de WoMent, un programa pionero de mentoría para investigadoras predoctorales

13/10/2026

Tras la excelente acogida de su primera edición, los comités de igualdad de los institutos de investigación del CSIC en la Comunitat Valenciana lanzan la segunda edición de WoMent, un programa pionero de mentoría diseñado específicamente para apoyar el desarrollo académico y profesional de investigadoras predoctorales. Esta iniciativa tiene como objetivo generar vocaciones científicas, fortalecer las competencias académicas y profesionales de las futuras doctoras, impulsar el liderazgo y contribuir a reducir la brecha de género existente en distintas disciplinas científicas.

El programa se basa en un modelo de mentoría individual que busca inspirar a las jóvenes científicas a través de la experiencia de investigadoras e investigadores con una trayectoria consolidada. Las doctorandas participantes contarán con un acompañamiento personalizado en el que podrán encontrar apoyo, orientación y referentes que les ayuden a afrontar los retos y desafíos propios de la carrera investigadora. Cada relación de mentoría se desarrollará a lo largo de tres sesiones de aproximadamente una hora, que se realizarán de forma presencial, en línea o mixta, en función de la disponibilidad de las personas participantes y una sesión grupal final, en la que participarán todas las personas inscritas en el programa.

El programa está abierto a la incorporación tanto de mentoras/es como de investigadoras predoctorales (mentees) vinculadas a centros CSIC o mixtos (CSIC-Universidad/Generalitat Valenciana) de la Comunitat Valenciana. Entre el personal mentor, podrá participar personal investigador consolidado, personal Ramón y Cajal, investigadores/as postdoctorales y agentes de innovación que quieran colaborar de manera voluntaria en el desarrollo de la carrera de las jóvenes doctorandas. Para facilitar su labor, se les proporcionarán pautas y materiales que guiarán el proceso de tutoría.

Por su parte, las mentees serán doctorandas que se encuentren en el último o penúltimo año de su tesis. Su participación les permitirá recibir un asesoramiento cercano y especializado, orientado a fortalecer sus competencias y a explorar nuevas oportunidades en el ámbito académico, científico y tecnológico.

El formulario de inscripción está disponible en este enlace y las personas interesadas podrán rellenar el formulario hasta el 31 de octubre de 2026. Posteriormente, la organización se encargará de confeccionar las parejas y, tras la publicación del listado definitivo de participantes, las sesiones de mentoría se desarrollarán desde enero de 2027 hasta junio del mismo año.

Con WoMent, el CSIC en la Comunitat Valenciana refuerza su compromiso con la igualdad y la promoción del talento femenino y ofrece un espacio de encuentro intergeneracional en el que compartir experiencias, generar referentes y fomentar soluciones innovadoras que contribuyan a un sistema científico más diverso y equitativo.

 

Toda la información está disponible en la página web del programa WoMent-CSIC.

Para dudas o consultas, se dispone de la siguiente dirección de correo: womentcsic@gmail.com

Desarrollan un tejido autodesinfectante que elimina bacterias, hongos y virus en entornos hospitalarios

08/10/2026

Un equipo del campus de Alcoy de la Universitat Politècnica de València (UPV), el Instituto de Tecnología Química (ITQ, CSIC-UPV), el Instituto Agroforestal del Mediterráneo (IAM UPV) y la Unidad Mixta de Investigación entre la UPV y el Instituto de Investigación Sanitaria del Hospital la Fe de Valencia (UPV-IISLaFe), ha desarrollado un nuevo tejido de algodón autodesinfectante que es capaz de eliminar bacterias, hongos y virus en entornos hospitalarios mediante luz visible.

“El material incorpora dos compuestos fotoactivos que, al iluminarse, generan una especie muy reactiva de oxígeno que daña a los microorganismos adheridos a la tela para acabar con ellos”, explica Alberto Blázquez-Moraleja (ITQ CSIC-UPV).

“Nuestro objetivo es desarrollar tejidos capaces de reducir la presencia de microorganismos tales como bacterias, hongos y virus en hospitales y otros entornos sanitarios, mitigando así algunos de los problemas que presentan los antimicrobianos convencionales, como la pérdida de eficacia con el uso o al lavarlos o favorecer la aparición de microorganismos resistentes. Y es lo que hemos conseguido en este trabajo”, señala Marilés Bonet  del Departamento de Ingeniería Textil y Papelera del campus de Alcoy de la UPV.

Eficaz frente a bacterias, hongos y virus

En los ensayos de laboratorio, el tejido inactivó por completo Escherichia coli en 60 minutos y Enterococcus faecalis en 20 minutos bajo iluminación. También logró reducir la presencia de Candida albicans en tres horas.

“El material mantiene, además, una parte importante de su actividad tras sucesivos lavados. Incluso después de 20 ciclos, conservó una eficacia bactericida superior a los niveles de referencia utilizados para tejidos antimicrobianos”, señala Pilar Moya, del Instituto Agroforestal Mediterráneo de la UPV.

Probado en un entorno sanitario real, en habitaciones de pacientes

La validación hospitalaria se realizó en las habitaciones de 12 pacientes del Hospital Universitari i Politècnic La Fe de València. Los tejidos se colocaron durante 48 horas en dos zonas de las habitaciones: las barandillas de las camas, expuestas a la luz, y los colchones, con menor iluminación. Además, el equipo de investigadores utilizó tejidos de algodón sin tratar como control.

“En las habitaciones del hospital, el tejido expuesto a la luz acumuló un 75 % menos de microorganismos que uno de algodón convencional colocado en las mismas condiciones. Cuando el material permaneció en una zona sin luz directa, la reducción fue mucho menor, tan solo del 25 %, confirmándose que su efecto antimicrobiano depende en gran medida de la iluminación. La eficacia fue especialmente alta frente a las bacterias Gram positivas, cuya presencia se redujo un 77,5 %”, señala Inmaculada Andreu, de la Unidad Mixta de Investigación UPV-IIS La Fe.

Según destaca el equipo de investigadores e investigadoras, el proceso utilizado para fabricar este tejido podría integrarse fácilmente en las técnicas habituales de acabado textil, lo que facilitaría el desarrollo a gran escala de nuevas prendas textiles autodesinfectantes para hospitales. El trabajo ha sido publicado en ACS Applied Materials & Interfaces.

Referencia

Martínez-González, I.; Gisbert-Payá, J.; Marin, M. L.; Delgado, S. G.; García-Lainez, G.; Bonet-Aracil, M.; Bosca, F.; Ayala, I.; Mateos-Pujante, A.; Moya, P.; Blazquez-Moraleja, A.; Andreu, I.. Light-Driven Antimicrobial Cotton Fabric: Multilayer Dye-Finishing Design and Hospital Environment Validation. ACS Applied Materials & Interfaces, 18, 43747–43759 (2026). DOI: 10.1021/acsami.6c08865.

Una investigación del Instituto de Tecnología Química (ITQ CSIC-UPV) mejora la eficiencia y la estabilidad de catalizadores para transformar CO₂ e hidrógeno renovable en hidrocarburos líquidos sintéticos

06/10/2026

Una investigación liderada por el Instituto de Tecnología Química (ITQ CSIC-UPV) ha desarrollado una nueva estrategia de diseño de catalizadores tándem que permite mejorar su eficiencia y estabilidad en la transformación directa de dióxido de carbono (CO2) e hidrógeno (H2) en hidrocarburos de valor añadido. El estudio, publicado en la revista Chemical Engineering Journal, aborda una de las principales dificultades para aprovechar plenamente el potencial de estos materiales.

Los catalizadores tándem combinan dos componentes que trabajan de forma complementaria: nanopartículas de hierro con un promotor alcalino, como el sodio, que convierten el CO2 y el H2 en olefinas (intermedios), y una zeolita ácida, que transforma estas olefinas en los hidrocarburos finales deseados. Mantener ambos componentes próximos facilita la rápida transferencia de los intermedios entre los componentes y favorece la eficiencia del proceso. Sin embargo, esta cercanía también puede provocar la migración del promotor alcalino desde el hierro hacia la zeolita, produciendo un deterioro de ambas funciones catalíticas y, en consecuencia, una desactivación progresiva del catalizador.

“La estrategia desarrollada en esta investigación se basa en el confinamiento de las nanopartículas de hierro y el promotor alcalino en el interior de nanotubos de carbono, estructuras que tienen canales de dimensiones nanométricas. Este confinamiento inhibe eficazmente la migración del componente alcalino durante la reacción, incluso cuando ambos  están en contacto muy próximo, lo que nos permite aprovechar las ventajas de su cooperación y, al mismo tiempo, aumentar la estabilidad del catalizador”, explica Agustín Martínez, investigador del ITQ (CSIC-UPV) y responsable del estudio.

El avance ofrece nuevos criterios para desarrollar procesos más eficientes y estables de conversión de CO2 e hidrógeno renovable en combustibles líquidos sintéticos y materias primas para la industria química, como los hidrocarburos aromáticos. Estas mejoras podrían favorecer su futura implantación industrial y contribuir a reducir la dependencia de los recursos fósiles.

El trabajo es fruto de la colaboración entre el ITQ (CSIC-UPV) y el Departamento de Ciencia Aplicada y Tecnología del Politécnico de Turín (Italia). Además de Agustín Martínez, en la investigación han participado Patricia Concepción, investigadora del ITQ (CSIC-UPV), Elena Corrao, vinculada a ambas instituciones durante la realización del trabajo, Raffaele Pirone y Samir Bensaid, del Politécnico de Turín.

 

Kerionics, la spin off surgida del Instituto de Tecnología Química (ITQ CSIC-UPV), reconocida en el catálogo “Emprendimiento en el CSIC: impacto de las Spin-Offs”

05/10/2026

El catálogo “Emprendimiento en el CSIC: impacto de las Spin-Offs” ha destacado a Kerionics, spin-off surgida del Instituto de Tecnología Química (ITQ CSIC-UPV), como una de las más destacas en el área de energía y medioambiente.

Kerionics está dedicada al desarrollo, industrialización y producción de electrolizadores de óxido sólido de alta temperatura (SOEL) para la generación de hidrógeno verde. Su tecnología, respaldada por más de 20 años de investigación en celdas de óxido sólido, permite alcanzar eficiencias cercanas al 95%, utilizando entre 28 y 40 kWh por kilogramo de hidrógeno producido.

Esta alta eficiencia se logra mediante el aprovechamiento del calor residual de procesos industriales, lo que reduce significativamente los costos operativos (OPEX) y de capital (CAPEX) en comparación con otras tecnologías de electrólisis. Kerionics colabora con diversos socios tecnológicos e industriales, tanto a nivel nacional como europeo, para impulsar la producción de hidrógeno renovable y contribuir a la descarbonización de industrias intensivas en consumo energético.

 

El informe “Emprendimiento en el CSIC: impacto de la Spin-Offs” tiene como objetivo hacer una puesta en valor del impactoque las spin-offs del CSIC están generando en la sociedad, a través de su contribución al mercado y a la generación de soluciones innovadoras a retos globales.

Desarrollan catalizadores más estables y eficientes para producir hidrógeno sostenible a partir de amoniaco

02/10/2026

Un equipo del Instituto de Tecnología Química (ITQ), centro mixto del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y de la Universitat Politècnica de València (UPV), ha desarrollado una nueva generación de catalizadores, sustancias que aceleran reacciones químicas, capaces de mejorar la producción de hidrógeno a partir de amoniaco, una tecnología que facilita el transporte y almacenamiento de este vector energético sostenible. Los nuevos catalizadores incorporan nanopartículas de rutenio, un metal similar al platino, mediante un método de fabricación que permite que las nanopartículas queden ‘ancladas’ en la superficie. Esto produce catalizadores más robustos y capaces de funcionar más tiempo. La tecnología se publica en la revista Angewandte Chemie.

“El hidrógeno es una pieza clave para avanzar hacia una producción industrial y energética con menores emisiones, pero su almacenamiento y transporte presentan importantes desafíos”, explica Sonia Escolástico, científica titular del CSIC en el ITQ y una de las autoras principales del estudio. “En este contexto, el amoniaco está cobrando relevancia como posible molécula portadora de hidrógeno, ya que permite almacenar y transportar como un líquido de alta densidad energética para recuperar el hidrógeno posteriormente cuando y donde sea necesario”, amplía la investigadora.

Una de las etapas de este proceso es el llamado ‘craqueo’ o descomposición del amoníaco, que utiliza un catalizador para obtener hidrógeno y nitrógeno a partir del amoniaco. La investigación desarrollada en el ITQ muestra que los nuevos catalizadores basados en nanopartículas de rutenio sobre óxido de cerio (un compuesto químico que captura y libera oxígeno de forma eficaz, muy útil para reducir la contaminación) pueden mejorar este proceso. Además de alcanzar una elevada actividad, el material presenta una resistencia especialmente alta frente a la sinterización, la unión y crecimiento de las pequeñas partículas hasta formar otras de mayor tamaño, lo que reduce su superficie activa y hace que pierdan eficacia.

Nanopartículas con ‘raíces’

La clave del nuevo material está en la forma en la que se fabrican las nanopartículas. En lugar de depositar las partículas de rutenio sobre el óxido de cerio mediante un procedimiento convencional, los componentes metálicos se introducen previamente dentro de la estructura del óxido. Posteriormente, los átomos de rutenio migran hacia la superficie y forman allí las nanopartículas, mediante un tratamiento de reducción. Este proceso, llamado exsolución, hace que las nanopartículas queden parcialmente incrustadas en el material que las sostiene, como si tuvieran unas ‘raíces’ que las mantienen ancladas a la superficie del sustrato.

Esta característica dificulta que las nanopartículas se aglomeren y aumenten de tamaño durante el funcionamiento a altas temperaturas. El resultado es un catalizador más robusto y capaz de mantener sus propiedades durante periodos prolongados de operación. “Es como plantar una semilla, que sería el catión, en un sustrato, que sería el óxido, para posteriormente hacerla crecer formando una nanopartícula ‘enraizada’ en la superficie del sustrato”, explica Alfonso Carrillo, científico titular del CSIC en el ITQ y otro de los autores de referencia.

Los nuevos catalizadores desarrollados por el ITQ presentan una mayor actividad para producir hidrógeno que los materiales preparados mediante métodos convencionales, además de una elevada estabilidad a altas temperaturas. En un ensayo de reacción de 260 horas, las nanopartículas se mantuvieron altamente estables, sin sufrir cambios en su morfología y manteniendo una destacada actividad catalítica.

Nuevas posibilidades

Otra de las aportaciones del trabajo ha sido demostrar que esta estrategia de fabricación puede utilizarse en un campo más amplio del que se había explorado hasta ahora. La exsolución se había estudiado principalmente en determinados materiales conocidos como perovskitas (estructuras cristalinas para aprovechar la energía de la luz), especialmente para aplicaciones relacionadas con pilas de combustible y electrolizadores de alta temperatura. Este trabajo demuestra que también puede aplicarse con éxito a óxidos de cerio, materiales con una estructura diferente que presentan dificultades para incorporar determinados metales en su interior.

Para superar esta limitación, se han utilizado conceptos de química de defectos y de estado sólido para diseñar el material de manera que los componentes metálicos puedan incorporarse a su estructura y, posteriormente, formar las nanopartículas mediante exsolución. De este modo, el estudio no solo desarrolla un catalizador específico para producir hidrógeno, sino que también amplía las posibilidades de emplear la exsolución como método para fabricar materiales catalíticos robustos destinados a procesos que operan a altas temperaturas.

Más allá de la producción de hidrógeno

Aunque la investigación se ha centrado en la descomposición del amoniaco para producir hidrógeno, las propiedades de estos materiales podrían resultar de interés para otras tecnologías. Entre sus posibles aplicaciones futuras se encuentra su utilización en procesos de hidrogenación de dióxido de carbono, así como en materiales para la fabricación de electrodos en celdas electroquímicas de alta temperatura.

Los resultados abren una vía para diseñar catalizadores que no solo alcancen una elevada actividad, sino que también garanticen que las nanopartículas responsables de esa actividad permanezcan estables durante un funcionamiento prolongado. El trabajo muestra que la exsolución puede convertirse en una vía para fabricar nanocatalizadores más resistentes y eficientes, con potencial para contribuir al desarrollo de tecnologías de producción y uso del hidrógeno.

El trabajo ha sido desarrollado por el grupo de Almacenamiento y Conversión de Energía liderado por José M. Serra, profesor de investigación del CSIC y director del ITQ, y ha constituido una parte central de la tesis doctoral del Dr. Andrés López-García. También ha colaborado el equipo de Ana Hungría, de la Universidad de Cádiz, en la parte de microscopía.

 

A. López-García, E. Barrio-Querol, and Á. Represa, et al., Acceptor-Doped Cerium Oxides Enabling Metallic Nanocatalyst Exsolution for Hydrogen Production From Ammonia, Angewandte Chemie International Edition 65, no. 39 (2026): e6182981. DO: https://doi.org/10.1002/anie.6182981

El Instituto de Tecnología Química (ITQ CSIC-UPV) participó en la Nit Europea de la Investigació con los talleres “Misión invisible: cazando CO2”

28/09/2026

El Instituto de Tecnología Química (ITQ CSIC-UPV) participó en la Nit Europea de la Investigació, celebrada el pasado viernes en el Jardí de Vivers de València, en la explanada junto al Museo de Ciencias Naturales de València, con los talleres “Misión invisible: cazando CO2”.

A la gran fiesta de la ciencia y la divulgación científica valenciana asistieron más de 5.000 personas entre el alumnado que participó por la mañana y las familias que acudieron por la tarde. El acceso fue libre y gratuito y las más de 40 actividades realizadas se orientaron a que el público descubriera la ciencia y aprendiera con ella de una forma dinámica y divertida.

 

“Misión invisible: cazando CO2”

¿Sabías que hay un gas escondido a tu alrededor que puede apagar velas, inflar globos y está cambiando nuestro planeta? ¡Eso es exactamente lo que vamos a investigar! En el taller divulgativo “Misión invisible: cazando CO2″, niños y niñas se convierten en auténticos científicos para “atrapar” y estudiar el dióxido de carbono (CO₂) con sus propias manos. Se realizan reacciones químicas sorprendentes y descubrimos cómo este gas invisible está presente en nuestra vida cotidiana, ¡y en el futuro del planeta! Este taller es un espacio para experimentar, hacerse preguntas y descubrir el apasionante mundo de la química.

Muchas gracias a Patricia de la Iglesia, Elena Barrio, Jorge Pascual, Mariola Seva, Anastasiya Privalova, José Luis Jordá, Alejandro Muñoz, María Valls, Elena Vicente, Patricia Maestro, Pablo Canales, Toni Martínez, Monika Bozhidarov y Maria Barber por la implicación y por organización de la actividad.

Este año, la Nit Europea de la Investigació estuvo organizada por la Universitat Politècnica de València (UPV), la Universitat de València (UV), la Universidad Católica de Valencia (UCV), la delegación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas en la Comunidad Valenciana (CSIC), el Instituto de Investigación Sanitaria INCLIVA, la Fundación para el Fomento de la Investigación Sanitaria y Biomédica de la Comunidad Valenciana (Fisabio), la Fundación de Investigación del Hospital General Universitario de València (FIHGUV), el Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias (IVIA) y la colaboración del Paleontológico, Museo de Colecciones Naturales del Ayuntamiento de València.